Quería vender. Llevaba 25 años con el negocio y estaba agotado.
Un conocido le había dicho que su empresa «valía al menos un millón». Facturaba 800.000 euros al año, tenía 8 empleados, un local en propiedad y una cartera de clientes estable.
El problema es que cuando un comprador serio se sentó a mirar los números, encontró otra cosa: un EBITDA real de 85.000 euros, un dueño que hacía el 60% del trabajo comercial, tres clientes que representaban el 70% de la facturación y una contabilidad donde los gastos personales del fundador y los de la empresa estaban mezclados.
La oferta fue de 280.000 euros.
No por mala fe. Porque eso era lo que los números decían que valía. Una empresa no vale lo que factura. Vale lo que genera después de pagar todo y sin depender de una sola persona.
Ese empresario vino a este despacho después de rechazar la oferta. Le hicimos una valoración real, le ayudamos a limpiar la contabilidad, a documentar procesos y a reducir la dependencia del fundador. Dieciocho meses después vendió por 420.000 euros. Menos del millón que le habían dicho, pero un 50% más de lo que le ofrecieron cuando fue sin preparar
La mayoría de empresarios no sabe cuánto vale su empresa hasta que alguien les hace una oferta. Y en ese momento, es tarde para optimizar nada.
Una valoración profesional no es un documento para guardar en un cajón. Es una herramienta de decisión que se necesita en momentos muy concretos:
Compraventa de empresa. Si vendes sin saber cuánto vale tu negocio, el comprador lo sabe por ti. Y su valoración siempre será más baja que la tuya. Si compras, necesitas saber si el precio que te piden se corresponde con la realidad del negocio o con la fantasía del vendedor.
Entrada o salida de socios. Cuando un socio quiere salir, ¿cuánto vale su parte? Sin una valoración objetiva, la negociación se convierte en un conflicto. Y el conflicto entre socios paraliza empresas.
Herencias y divorcios. Si hay participaciones societarias en una herencia o en una liquidación de sociedad conyugal, el valor de la empresa es un dato que el juez o el notario va a pedir. Un informe pericial de valoración tiene peso jurídico.
Reestructuración y refinanciación. Si necesitas negociar con el banco o con acreedores, la valoración demuestra si el negocio es viable y cuánto vale realmente lo que hay debajo de la deuda.
Planificación fiscal y sucesoria. El valor de las participaciones determina la base imponible en Patrimonio, Sucesiones y Donaciones. Una valoración bien fundamentada puede suponer una diferencia de miles de euros en impuestos.
No existe un solo número. Existe un rango razonable que depende del método, de la calidad de la información y del contexto. Nosotros aplicamos los tres métodos principales y los cruzamos para dar una cifra fundamentada:
Múltiplos de EBITDA
Es el método más utilizado en compraventa de pymes en España. El EBITDA es el beneficio real del negocio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. Se multiplica por un coeficiente que depende del sector, el tamaño, la estabilidad y el riesgo. Para una pyme española, el múltiplo suele estar entre 3 y 7 veces EBITDA. La diferencia entre un 3x y un 7x puede ser la diferencia entre 250.000 y 600.000 euros. Por eso importa quién hace la valoración.
Descuento de flujos de caja (DCF)
Proyectamos los flujos de caja que la empresa generará en los próximos años y los descontamos a valor presente. Es el método más riguroso pero requiere un plan financiero creíble. Si la empresa tiene ingresos recurrentes y predecibles, el DCF da la imagen más completa del valor real.
Valor patrimonial ajustado
Calculamos lo que vale la empresa si vendiéramos todos sus activos y pagáramos todas sus deudas. Es el suelo mínimo de la valoración: lo que queda si cierras. En empresas con mucho activo físico (inmobiliarias, industriales), este método puede ser más relevante que los otros dos.
Los tres métodos se cruzan. Si el DCF dice 400.000, los múltiplos dicen 350.000 y el patrimonial dice 200.000, la empresa vale entre 350.000 y 400.000 euros. No un millón porque el dueño «siente» que vale eso.
Confundir facturación con valor. Una empresa que factura un millón pero gana 40.000 euros no vale un millón. Vale un múltiplo de esos 40.000. La facturación no es beneficio.
El apego sentimental. «He dedicado 30 años de mi vida a esto.» Eso es verdad. Pero el comprador no paga por tu sacrificio. Paga por lo que la empresa va a generar sin ti. El componente emocional es el mayor destructor de operaciones de compraventa en España.
No separar al dueño de la empresa. Si el 60% de los clientes se irían si tú te vas, la empresa vale menos. Si las decisiones importantes pasan todas por ti, la empresa vale menos. Si la contabilidad mezcla tus gastos personales con los del negocio, nadie puede saber cuánto vale.
Contabilidad poco fiable. Si los libros no reflejan la realidad, la valoración es ficción. Antes de valorar, hay que limpiar. Nosotros te ayudamos con las dos cosas.
Salir al mercado sin preparar la empresa. La diferencia entre vender en frío y vender después de 12 meses de preparación puede ser del 30-50% del precio final. Documentar procesos, reducir la dependencia del fundador y presentar tres años de cuentas limpias cambia completamente la percepción del comprador.
1) Análisis de la información
Revisamos las cuentas anuales de los últimos 3-5 ejercicios, la CIRBE, los contratos relevantes, la estructura de clientes, la dependencia del fundador y cualquier contingencia fiscal o laboral que afecte al valor.
2) Valoración con tres métodos
Aplicamos múltiplos de EBITDA, DCF y valor patrimonial ajustado. Cruzamos los resultados y establecemos un rango de valor fundamentado, no un número inventado.
3) Informe pericial
Emitimos un informe de valoración con validez jurídica, útil para operaciones de compraventa, procedimientos judiciales, herencias, divorcios o negociaciones con acreedores. Lo firmamos como economistas colegiados.
4) Acompañamiento en la operación
Si la valoración es para vender, comprar o negociar, te acompañamos durante todo el proceso: preparación de la empresa, due diligence, negociación y cierre.
¿Cuánto vale mi empresa si factura 500.000 euros al año?
Depende del beneficio, no de la facturación. Si tu EBITDA es de 80.000 euros y el múltiplo de tu sector es 4x, tu empresa vale aproximadamente 320.000 euros. Si facturas 500.000 pero tu margen neto es del 5%, vale mucho menos de lo que parece.
¿Puedo valorar mi empresa yo mismo?
Puedes hacer una estimación. Pero una valoración con validez jurídica y con peso en una negociación real requiere un profesional independiente. Un informe firmado por un economista colegiado tiene un peso que una hoja de cálculo casera no tiene.
¿Qué pasa si mi empresa pierde dinero?
Se valora por su patrimonio (activos menos deudas) o por su valor de liquidación. Si las pérdidas son temporales y el negocio tiene potencial, se puede aplicar un DCF con un plan de recuperación realista. Pero el valor será necesariamente más bajo que el de una empresa rentable.
¿Cuánto tarda una valoración?
Con la información disponible, entre 2 y 4 semanas. El factor que más tiempo consume es la calidad de la contabilidad: si los libros están al día y son fiables, el proceso es rápido. Si hay que reconstruir información, tarda más.
¿La valoración sirve para Hacienda?
Sí. En operaciones de compraventa de participaciones, herencias, donaciones y liquidaciones de sociedad conyugal, Hacienda puede revisar el valor declarado. Un informe de valoración profesional fundamenta el valor ante la Administración y reduce el riesgo de una comprobación de valores.
¿Cuánto se tarda en vender una empresa una vez valorada?
El proceso completo de venta debería durar entre 3 meses y un año. Si en un año no se ha cerrado, es poco probable que se cierre en buenas condiciones. La preparación previa es clave: contabilidad limpia, procesos documentados y dependencia mínima del fundador.
El empresario que quería vender por un millón acabó vendiendo por 420.000. No era lo que esperaba. Pero era 140.000 euros más de lo que le ofrecieron cuando fue sin preparar.
La diferencia entre una valoración profesional y una opinión de bar es esa: 140.000 euros. Y una operación que se cierra frente a una que se cae.
La primera consulta es sin coste. En 30 minutos te decimos qué necesitamos para valorar tu empresa y cuánto tiempo llevará.